Los vinos espumosos suelen ser blancos pues están elaborados con uvas blancas, aunque algunas veces pueden ser tintas, y se caracterizan por tener una cantidad importante de burbujas. Dichas burbujas se obtienen por medio de una segunda fermentación o por la posterior adicción de CO2 al vino.

La calidad del aroma y sabor, así como de la finura de las burbujas, será lo que determine la calidad del vino espumante. De hecho, el vino blanco espumoso tiene una gran cantidad de carbónico que hace que tenga burbujas. Sigue leyendo y descubre los principales tipos de vinos espumosos y cómo se elaboran.

Cómo se producen los vinos espumosos

Como hemos dicho, las burbujas del vino espumante se obtienen gracias a una segunda fermentación en botella o depósito, pero también puede añadirse sin tener que fermentar una segunda vez la uva.

Dentro de los blancos espumosos debemos hacer una mención especial al cava, un producto que se fabrica solo en España. Un punto de referencia como centro neurálgico del cava sería Sant Sadurni de Noia, pero no podemos olvidar otras regiones como Extremadura, Rioja, Valencia o Aragón, donde también se elabora un cava de gran calidad.

De hecho, se producen vinos espumosos diferentes al cava en muchas zonas de España, destacando los siguientes:

  • Los de Rueda
  • Los de las Rías Baixas
  • Vinos espumosos de La Mancha
  • Málaga
  • El Bierzo.

No obstante, el vino espumoso español no es el único que destaca a nivel internacional, pues fuera de España la referencia al vino blanco espumoso estaría marcada por el champán.

Métodos de segunda fermentación

Para obtener los vinos espumosos, existen dos métodos para realizar la segunda fermentación, es decir, donde se genera el CO2 o las burbujas típicas de este tipo de vino. Se llama de segunda fermentación porque la base es un vino blanco de fermentación tradicional, a temperatura controlada para mantener sus aromas frutales y una óptima acidez. Terminada esta fermentación, podemos utilizar estos métodos para la segunda fermentación:

Método tradicional o Champenoise

El método tradicional o método Champenoise. La segunda fermentación se realiza dentro de la botella donde, con la adición de levaduras y azúcar, se produce dicha fermentación.

Método Granvas o Charmat

El método Granvas o Charmat se hace del mismo modo, pero dentro de un depósito de tamaño mucho mayor.

Método ancestral

Durante este proceso se elaboran los vinos espumosos de manera natural y se les corta la fermentación para que quede azúcar residual. De este modo, al meter los vinos en la botella y permanecer en la rima, experimentarán una segunda fermentación sin necesidad de añadir levadura o azúcar.

Método C02

Por último, queda la opción de añadir CO2 directamente al depósito donde se satura el vino blanco ya fermentado para originar las burbujas. Este método produce las burbujas de peor calidad y menos elegantes al paladar.

Variedades de uva en los vinos espumosos

Las variedades de uva más utilizadas para elaborar el vino de aguja o espumoso en España son la Parellada, Xarel-lo y Macabeo. Estas son las variedades más clásicas para obtener el cava, el vino espumoso más elaborado en España. Pero no podemos dejar de mencionar la variedad Chardonnay, los espumosos de Albariño o los de Verdejo.

Como habréis podido comprobar, el vino espumoso español suele tener su origen en un vino blanco aromático y, por diferentes vías, se consigue que aparezcan las burbujas en ese vino. Por supuesto, te recomendamos probar los vinos espumosos elaborados siguiendo el método ancestral, pues tienen un sabor único y diferente que hace que estos vinos sean espumosos de forma natural.

El vino de aguja está profundamente ligado con el maridaje, así que te aconsejamos que descubras sus propiedades saboreando diferentes vinos para encontrar el que mejor encaja con tus expectativas. Aunque seguro que cualquier variedad de vino espumoso español que elijas lo consigue.

Características diferenciadoras de los vinos espumosos

Por último, los vinos espumosos naturales se diferencian entre ellos, principalmente, por las siguientes características:

  • Su color. La gran mayoría de los espumosos son vinos blancos, aunque podemos encontrar algunos elaborados con variedades de uvas tintas y rosados.
  • El nivel de azúcar residual o dosage que marca su dulzor. Aquí pueden oscilar entre los 0 gramos por litro de los totalmente secos, hasta los más de 50 gramos en los intensamente dulces, así que tendrás que decantarte según el dulzor que prefieras.
  • La cantidad de dióxido de carbono disuelto en el vino. Esta cantidad, en ocasiones, puede alcanzar hasta los 7 gramos por litro.
  • La presión a la que se encuentra disuelto el dióxido de carbono. En algunos vinos se encuentra a presiones de 3,5 atmósferas (1 equivale aproximadamente a 1 bar) pero en otros puede llegar a superar las 6 atmósferas.

Presta atención a esta última cuestión, es de vital importancia ya que, según el método utilizado para conseguir esa presión, implicará grandes diferencias en los costes de producción de los vinos espumosos naturales. ¡Que los disfrutes!