La comarca gallega del Salnés concentra el 70% de la producción vitivinícola en las Rías Baixas de los Albariños gallegos. Una variedad de uva originaria de Galicia y que se emplea para la producción de vino blanco. Un tipo de vino que se caracteriza especialmente por su graduación alcohólica elevada, su notable acidez y su gran potencial aromático afrutado con matices florales.

Los orígenes del Albariño gallego

A pesar de que en la actualidad la uva albariño está considerada una variedad autóctona de Galicia, hay mucha controversia con respecto al origen de los Albariños gallegos. Sin ir más lejos, hay quienes aseguran que la variedad de uva que produce este vino fue importada ya en época de los romanos.

No obstante, la mayoría de las fuentes atestiguan otro origen para la uva blanca del Albariño. La tradición más extendida es la que asegura que la uva fue importada a Galicia en el siglo XII por unos monjes cistercienses. Estos monjes llegaron hasta el Monasterio de Armenteira, en Pontevedra, y allí comenzaron a elaborar este vino.

Fue desde este monasterio donde los Albariños gallegos empezaron a adquirir fama. Hasta el punto de que, muy pronto, se expandió su elaboración y consumo por toda Galicia y el norte de Portugal.

Las principales características de los Albariños gallegos

Si por algo se caracteriza el albariño es por tratarse de una variedad de cepa muy fértil y productiva.

Las uvas de Albariño

Los racimos de uva albariño son pequeños, con bayas circulares y de tamaño uniforme. La pulpa es muy blanda y jugosa, con un sabor y un aroma floral intenso que es muy peculiar. Su color en maduración es verde pálido amarillento.

Por su parte, las cepas de uvas requieren de podas largas para una mejor producción y precisan estar plantadas sobre terrenos frescos. Un cultivo al que se suele incorporar un sistema de conducción con espaldera o parral. Una cepa muy resistente al mildiu, pero poco tolerante al oidio o la sequía.

Los vinos de Albariño

El mosto del Albariño es de color verdoso. Sin embargo, cuando se transforma en vino adquiere una serie de colores amarillos pálidos y unos ligeros tonos verdosos. Es un vino muy aromático, floral y frutal. Sus inicios son frescos, evolucionando a matices más dulces que presentan similitudes al caramelo.

Además, el Albariño es un vino untoso y fresco, con una acidez que va de lo más alto a un carácter medio. Pero a pesar de este grado de acidez tan característico, se mantiene muy bien. Esta notable acidez permite que se elaboren vinos con una graduación alcohólica media-alta.

El maridaje del Albariño

El maridaje del vino es muy importante para su consumo. Los Albariños gallegos maridan muy bien con todas aquellas comidas que sean ligeras y que no tengan unos sabores muy intensos.

Al ser un vino de la tierra, acompaña perfectamente a un pulpo a la gallega y a unos mariscos de la zona. También se suele tomar con pescados como el rodaballo, el bacalao, el atún o la merluza. Sin embargo, también resulta ideal para unos platos de carnes blancas poco intensas.

El albariño es un tipo de vino que también combina de forma excelente con unos arroces caldosos o arroces de pescado, así como con la comida oriental, especialmente sushi, sashimi y tataki.

Sea cual sea el plato con el que se acompañe, los mejores albariños se sirven a una temperatura de entre 8 y 11 grados.

La evolución de los Albariños gallegos

A pesar de sus orígenes antiguos, no fue sino hasta el año 2007 cuando el Ministerio de Cultura avaló el cultivo de la uva albariño fuera de Galicia, más concretamente en Cataluña y Cantabria. A partir de aquí, la introducción del Albariño en el mercado mundial ya fue constante.

De hecho, el albariño autóctono gallego se exporta ya a más de 60 países a nivel mundial. Posiblemente, uno de los grandes secretos de esta expansión sea el hecho de que se trata de unas de las pocas especies de uva blanca que consigue una crianza sobre lías única. Con esto se consigue que la apariencia, el sabor y el aroma de los Albariños gallegos sea tan peculiar y propia.

Uno de los mejores albariños que se elaboran en el extranjero es el alvarinho en Portugal, que se produce fundamentalmente en el noroeste del país luso. También se cultiva albariño con notable éxito y popularidad en California (Estados Unidos), Chile, Argentina, Uruguay y Francia.

Los Albariños gallegos, en definitiva, se han consolidado en las últimas décadas como uno de los mejores vinos para maridar con pescados y mariscos. Desde que en 1986 adquiriera la Denominación de Origen Rías Baixas en Galicia, su impronta a nivel mundial ha ido creciendo poco a poco. Precisamente, a día de hoy lo podemos ver presente en restaurantes de todo el mundo. Nuestro vino Casa do Sol es una buena prueba de ello, presente en numerosos países.