Aunque parezca un detalle poco transcendente, la temperatura del vino afecta de manera directa a la degustación del mismo. Por lo tanto, es muy importante probar el vino a la temperatura correcta para tener una buena experiencia. Por ello, en este post vamos a mostrarte cuáles son las temperaturas idóneas según el tipo de vino que quieras degustar. ¡Sigue leyendo y lúcete frente a tus invitados!

Temperaturas del vino idóneas dependiendo de su tipo

Cada tipo de vino cuenta con sus propias características y propiedades. De esta manera, la temperatura idónea del vino logrará resaltar todas sus cualidades. A continuación, expondremos los requerimientos de cada vino en lo que a temperatura se refiere.

Mejores temperaturas para el vino tinto

De todas las variedades, el vino tinto es el que se degusta a temperaturas más elevadas. Esto se debe a que en el proceso de elaboración de este vino se produce la fermentación de hollejos y semillas. Por consiguiente, los vinos desarrollan los famosos taninos que con el frío se perciben como amargos.

En consecuencia, los vinos tintos deben tomarse a temperaturas más cálidas que otros y así se evitará la astringencia producida por el frío. Específicamente los vinos tintos, de acuerdo a su clase, deben tomarse de esta manera:

  • Los tintos jóvenes entre 14 y 15 grados centígrados.
  • En el caso de los tintos dulces, la temperatura recomendada está entre los 18 y los 19 grados centígrados.
  • Para los vinos tintos de crianza la escala se encuentra entre los 14 y los 15 grados centígrados.

Como conclusión, podemos afirmar que, a mayor temperatura, el vino tinto desprende todos sus aromas frutales y sabor alcohólico. Asimismo, con el frío los aromas de perciben en menor medida y los sabores son más estables en el paladar. Por este motivo, el frío hace que la astringencia se potencie.

Temperatura del vino blanco

Al contrario del caso anterior, los vinos blancos deben degustarse a baja temperatura. Y la explicación es muy sencilla; durante su fermentación no hay hollejos y otros residuos que produzcan taninos. Así pues, se pueden tomar fríos gracias a su frescura, ligereza y aroma. Para el vino de tipo blanco los rangos que se manejan son:

  • Vino blanco frutal y liviano a una temperatura entre 7 y 8 grados centígrados.
  • Blanco joven entre 9 y 10 grados centígrados.
  • Vino blanco de crianza y voluminoso entre 9 y 11 grados centígrados.
  • En el caso de un vino blanco de cosecha tardía, lo ideal es consumirlo a una temperatura entre 8 y 10 grados centígrados.

Como verás, en este caso enfriar el vino blanco favorece la apreciación del sabor, aroma y textura de esta popular bebida. Nuestros vinos albariños de alta calidad cuentan con todos los rasgos para satisfacer a los paladares más exigentes.

¿Y cómo se recomienda tomar el vino rosado?

Por definición, sabemos que el vino rosado es el resultado de un vino tinto con un proceso de maceración mínimo. Este corto periodo de maceración, se permite a propósito para que el vino tenga un color ligeramente tinto, lo que se traduce en ese tono rosado. En consecuencia, los taninos no llegan a desarrollarse y su presencia es prácticamente nula en el vino. Por este motivo, los vinos rosados se deben tomar a una temperatura más baja que los tintos, pero más cálida que los vinos blancos.

En este punto, la temperatura recomendada por los especialistas para tomar un buen vino rosado está entre los 9 y los 11 grados centígrados. Puedes refrigerar los vinos rosados cuidando que permanezcan a esta temperatura.

Temperatura del vino espumoso

En lo que se refiere a los vinos espumosos, estos deben servirse dentro del rango de temperatura entre los 6 y los 8 grados centígrados. Ahora, si los sirves por debajo de los 6 grados centígrados no se apreciará su aroma. Asimismo, al probar un vino espumoso por encima de los 8 grados centígrados, el sabor será poco elegante. Esto se explica porque a esta temperatura se resaltarán toques típicos del proceso de fermentación.

Ideas para controlar la temperatura una vez que el vino se pone en la mesa

Es común que muchas veces el vino no llegue a la mesa con la temperatura ideal. Sin embargo, hay varios consejos que puedes seguir para arreglar este inconveniente rápidamente.

Reducir la temperatura del vino

Si el vino no está tan frío como debería estar, con una hielera con abundante hielo se puede solucionar. Deja la botella de vino sumergida en la cubitera por unos minutos en hielo, sal y un poco de agua. Gracias a la conducción de temperatura que brinda la sal, la botella de vino se enfriará rápidamente. Esto es mejor que someter al vino a un cambio de temperatura repentino dentro de un congelador.

Incrementar la temperatura de los vinos

Para los casos contrarios al anterior en los cuales el vino llega demasiado frío simplemente hay que servirlo en una copa. y sujetarla con las dos manos para transmitirle el calor corporal de una forma suave. Estas son soluciones prácticas, rápidas y eficaces. Además, en el mercado puedes encontrar complementos para medir la temperatura del vino dependiendo de sus características y así degustarlo de manera ideal.

Ahora que conoces un poco más acerca de la temperatura del vino. ¿Deseas probar estos consejos? ¡Tenemos el vino gallego perfecto para hacerlo!