Seguro que más de una vez has estado en un restaurante y has podido observar en la carta 3 clases de vino diferentes: vino joven, crianza y reserva. Es entendible que si no eres un experto en vinos, habrás dudado en cuál de ellos elegir. Aquí te explicamos en qué se diferencian y sus características de origen. ¡Acompáñanos!

Diferenciar vino joven, crianza y reserva

Muchas veces se usan conceptos erróneos y confusos a la hora de hablar de vino. Mas aún cuando nos referimos a las condiciones de producción. Por esto, queremos darte algunos parámetros que te ayudarán a resolver dudas y a entender más acerca del tema:

¿Influye el viñedo?

Por supuesto. Esta puede ser la principal diferencia, en muchos casos, entre un vino y otro. Por ejemplo, los vinos jóvenes provienen de viñedos también jóvenes y con taninos mucho más suaves. Pero te estarás preguntando: ¿qué son los taninos?

Taninos

Son sustancias orgánicas que se encuentran en las partes más duras de la uva, como en su piel y las semillas. También se localizan en la madera, de esta manera, en las barricas de almacenamiento del vino ambos taninos se fusionan. ¿El resultado? La intensidad del vino indicará la complejidad y el periodo de envejecimiento de este.

Los taninos aportan los sabores fuertes y ásperos que muchas veces se perciben en el momento de la degustación del vino. También, se ha demostrado que los taninos tienen propiedades medicinales, en cuanto a que ayudan a prevenir enfermedades cardiovasculares y el envejecimiento en general. Además, han dado buenos resultados en la prevención del Alzheimer. Estos son algunos de los motivos relacionados con la salud por los que se recomienda tomar una copa de vino al día.

Ahora volvamos al tema que nos trajo hasta aquí.

Vinos de crianza y reserva

Siguiendo con la influencia de los viñedos en la clasificación de estos vinos, hay unos puntos interesantes a conocer:

  • Estos dos tipos de vino se producen con uvas de viñedos muchos más viejos que los vinos jóvenes.
  • Las uvas para los vinos de crianza y reserva poseen una alta cantidad de taninos y polifenoles.

Por todo lo anterior, estos tipos de vino harán que percibas una ligera sensación de sequedad en la boca al probarlos. Ten en cuenta que estos vinos se han sometido a un mayor tiempo de maduración.

La fermentación

Este es otro tema que marca una diferencia significativa entre los vinos jóvenes, de crianza y los de reserva.

El vino joven no se somete a un proceso largo de maceración y su temperatura de fermentación es baja. Por estos motivos, los vinos jóvenes tienen un aroma afrutado y un sabor más suave. Con un vino joven no sentirás un sabor seco en boca.

Por otro lado, los vinos crianza y de reserva sí pasan por periodos de fermentación largos. Además, las temperaturas de fermentación son más altas para elevar la concentración de taninos.

Usos de madera y barricas en vino joven, crianza y reserva

El tipo de madera caracteriza a los vinos de crianza y reserva. El vino joven, en cambio, no requiere de barricas. Gracias a la madera, el vino consigue un equilibrio y complejidad en cuanto al aroma y el sabor, lo cual le proporcionará las características necesarias para convertirse en un vino de calidad.

En este punto la experiencia juega un papel fundamental. ¿El motivo? Solamente un experto puede llegar a crear un buen vino con ayuda de las barricas. Las que se usan más frecuentemente son: roble americano, roble español, roble francés, roble húngaro, cerezo y castaño.

Tiempo en barricas

Como ya te aclaramos anteriormente, el vino joven no requiere de barrica. Por lo que nos referiremos en los siguientes apartados a los vinos de crianza y reserva.

Crianza

Estos vinos permanecerán en la barrica por un tiempo mínimo de 6 meses, más tarde, estarán otros 6 meses en botella.

Reserva

Normalmente, los vinos de reserva permanecen un año completo en barrica y después, otro año en botella. Después, saldrán a la venta en el mercado.

Hasta cuándo consumir un vino joven, crianza y reserva

El vino joven se debe consumir en un periodo de tiempo menor que un crianza o un reserva. Por lo que, deberá consumirse en un plazo de entre tres a cinco años como máximo. Aunque todo dependerá del tipo de vino joven.

Si hablamos de un vino de crianza, este se podrá consumir en un periodo de cinco a ocho años. En cuanto a los vinos de reserva, aguantan bastantes más años. En base a toda la información anterior, también debes tener una idea sobre cuál de ellos es el más caro y cuál el más económico.

Vinos de gran reserva

A esta clasificación que hemos hecho de los vinos, podemos agregarle otra subdivisión; los vinos de gran reserva. Este nuevo apartado se caracteriza por el tiempo de maduración de los vinos.

En cuanto al vino tinto, se le adjudica la etiqueta de «gran reserva» cuando el tiempo mínimo de maduración haya sido de al menos 5 años. Pero también deberá haber estado un año y medio en barrica.

Por otra parte, los vinos blancos y rosados tendrán que haber estado 4 años madurando y al menos 6 meses en barrica.

Esperamos que toda esta información te haya aclarado tus dudas respecto al tema. ¿Quieres probar un buen vino? ¡Consulta con nosotros!